Este artículo presenta el proyecto Latidos por la convivencia, desarrollado en el tercer grado de secundaria de la I.E. Federico Villarreal en Lambayeque, como una respuesta educativa frente a la violencia escolar. Mediante una intervención pedagógica centrada en el desarrollo de competencias socioemocionales y la participación activa, el proyecto logró mejorar significativamente el clima de convivencia y el bienestar estudiantil.
A continuación, se presenta el desarrollo de esta experiencia educativa.
Latidos por la convivencia
Hoy en día los índices de violencia escolar son alarmantes. En Perú, según el MINEDU (2025), en lo que va del año se han reportado cerca de 15 595 de casos de violencia estudiantil. Por su parte, en la I.E. Federico Villarreal, Túcume, Lambayeque, en el tercer grado de secundaria, según el libro de incidencias de auxiliares de educación y tras la aplicación de un test, se identificaron niveles altos de percepción de convivencia escolar baja, por encima del 56%. Esta problemática identificada afectó directamente a los y las estudiantes, pues generó desequilibrio emocional, desconfianza, relaciones tensas entre pares, discriminación y falta de concentración para el aprendizaje.

El proyecto Latidos por la convivencia surge como una propuesta cultural y de intervención integral, que enfrenta desafíos como la violencia escolar, la indisciplina, la ausencia de acuerdos y normas y la exclusión, mediante el cambio de mentalidad, el desarrollo de competencias socioemocionales y la implementación de acciones estratégicas, pedagógicas e innovadoras, estructuradas en cuatro momentos: Descubro, Expreso, Transformo y Me comprometo. De esta manera, a través de sesiones de aprendizaje contextualizadas a la problemática, la elaboración de murales, campañas de sensibilización comunitaria, dinámicas de reconocimiento mutuo (túnel positivo) y de mecanismos de autorregulación como el uso de pulseras de colores y el panel de compromisos, se buscó que los estudiantes reflexionen, expresen, transformen y sostengan conductas favorables a la convivencia en la escuela, mejoren su bienestar integral y rendimiento académico. La propuesta articula el enfoque socioconstructivista, el aprendizaje experiencial y elementos del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), promoviendo la participación activa, habilidades de orden superior como el razonamiento, el pensamiento crítico y la creatividad, a la vez que refuerza la conciencia estudiantil sobre responsabilidad ciudadana bajo la premisa de que en una escuela feliz se aprende mejor.

El desarrollo del proyecto ha sido posible gracias a la colaboración articulada de todos sus actores: el docente responsable facilitó y dinamizó los procesos, a la vez que los estudiantes participaron como protagonistas activos; los docentes de aula acompañaron en el día a día modelando las prácticas de convivencia, y las familias y la comunidad tucumana se involucraron durante las campañas de difusión de mensajes.
El proyecto enfrenta retos como la persistencia de conductas discriminatorias por estereotipos de género, que dificulta el cambio de patrones de conducta de algunos estudiantes; la necesidad de motivar de manera sostenible en el tiempo y la tarea de involucrar a todos los estudiantes de la I.E. para asumir la convivencia como una cultura de bienestar que compromete a todos los actores de la escuela.

Hasta el momento, los resultados son alentadores. Se observa una reducción de conductas de burla y exclusión, una mayor disposición al diálogo y un incremento de gestos de solidaridad. El túnel positivo ha fortalecido la autoestima y el sentido de pertenencia, las pulseras de convivencia han permitido visibilizar el esfuerzo y los avances individuales, el panel de compromisos ha favorecido la autorregulación y el seguimiento entre pares, y el postest aplicado, ha evidenciado la mejora significativa de la convivencia escolar en un 85%. Los docentes reconocen un clima de aula más sereno, inclusivo, colaborativo y mejores aprendizajes. El proyecto ha generado un impacto significativo y se proyecta su continuidad mediante embajadores de convivencia, espacios radiales estudiantiles y publicaciones mensuales.