Este artículo presenta la experiencia del proyecto Adopta una Planta, una propuesta pedagógica desarrollada en educación inicial que promueve la conciencia ambiental y la indagación científica desde la primera infancia en Jauja. A partir del cuidado directo de las áreas verdes de la institución, el proyecto convierte a los niños y niñas en protagonistas del aprendizaje, fortaleciendo su vínculo con el entorno natural y la participación de las familias.

A continuación, se presenta el desarrollo de esta experiencia educativa.

Adopta una Planta: Una propuesta pedagógica para la conciencia ambiental en el Jardín N° 367 “Mis Primeras Huellitas” San Lorenzo – Jauja

El proyecto “Adopta una Planta” se desarrolló en el Jardín 367 “Mis Primeras Huellitas” como una propuesta pedagógica orientada a fortalecer la conciencia ambiental en los niños de 3, 4 y 5 años, frente a la problemática del deterioro del medio ambiente y sus efectos en el desarrollo integral. La experiencia surge tras el retorno de las vacaciones, cuando los estudiantes encontraron las áreas verdes con plantas quemadas por la helada, otras secas por falta de agua y algunas enfermas con tonos amarillentos y marrones. La preocupación genuina de los niños motivó el diseño del proyecto, convirtiéndolos en protagonistas activos del cuidado y recuperación del entorno natural de su institución.

El proyecto consistió en que cada niño adoptara una planta, asumiendo tareas de riego, deshierbe, vigilancia y registro de los cambios observados. Algunas plantas lograron recuperarse, mientras que otras debieron ser reemplazadas mediante nuevas siembras. Con el tiempo, el riego se incorporó a la rutina diaria de los estudiantes y la experiencia se extendió a sus hogares, donde también adoptaron una planta en maceteros o huertos familiares, registrando los avances en sus cuadernos de campo. Las familias apoyaron activamente aportando abono orgánico proveniente del ganado local, aprovechando los nutrientes para fortalecer el crecimiento de las nuevas plantas.

Un desafío constante del proyecto ha sido la brecha entre el reconocimiento general de la degradación ambiental y la falta de acciones concretas, influida por factores culturales, de accesibilidad o hábitos comunitarios. Sin embargo, los resultados muestran que la educación ambiental temprana favorece la construcción de responsabilidades reales y sostenidas.

Durante la ejecución del proyecto se siguió una secuencia metodológica alineada a la competencia “Indaga mediante métodos científicos para construir sus conocimientos”:

  1. Exploración: observación detallada y registro cualitativo y cuantitativo de la situación inicial de las plantas.
  2. Formulación de hipótesis: mediante la estrategia “Nuestro jardín soñado”.
  3. Planificación de estrategias: definición de actividades para la recuperación del jardín.
  4. Acciones de mejora: deshierbe, poda de hojas secas, siembra de plantas ornamentales y hortalizas, delimitación de áreas y abonado con apoyo de los padres.
  5. Seguimiento: registro periódico del crecimiento, donde los niños descubrieron que las plantas del huerto crecían más que las de macetero, decidiendo en asamblea realizar trasplantes para brindar mayor espacio a las raíces.
  6. Comprobación: comparación entre los dibujos iniciales y el estado actual del jardín para evaluar avances y decisiones.

Los resultados evidencian un incremento significativo en el logro de la competencia de indagación científica, alcanzando un 85% en los niveles “logró” y “logro destacado”. Asimismo, los niños desarrollaron empatía hacia la diversidad vegetal presente en la institución: pinos, frutales, ornamentales, medicinales y hortalizas que luego utilizaron en su taller de minichef, preparando recetas con productos cultivados por ellos mismos.

“Adopta una Planta” se consolida como una experiencia transformadora que articula ciencia, ambiente, familia y comunidad, promoviendo aprendizajes significativos desde la primera infancia.