Este artículo presenta una experiencia de innovación educativa desarrollada en la Institución Educativa Nuestra Señora del Consuelo en Lima, orientada a atender la diversidad estudiantil y mejorar el compromiso con el aprendizaje en aulas numerosas. A partir de la implementación del proyecto Aulas en movimiento, la propuesta transforma el espacio escolar mediante metodologías activas, el uso integrado de tecnología y la reorganización del aula en estaciones de aprendizaje, con el propósito de fortalecer la autonomía, la motivación y el desempeño académico de los estudiantes.

A continuación, se presenta el desarrollo de esta experiencia educativa.

Aulas en movimiento: El despertar de las metodologías activas en la polidocencia

Nuestra Señora del Consuelo, al igual que muchas escuelas peruanas, enfrentaba un desafío silencioso: atender la diversidad en aulas con 30 estudiantes. A pesar del compromiso docente, las metodologías tradicionales ya no conectaban. El punto de quiebre fue el retorno a la presencialidad post pandemia; la distracción y el bajo desempeño evidenciaron que no estábamos respondiendo a las necesidades reales de los chicos. Esta desconexión afectaba su autoconcepto: un alumno que siente que «no entiende», ve lesionada su autoestima y motivación.

Frente a ello, desde las coordinaciones de Innovación Pedagógica y Académica de Polidocencia, impulsamos el proyecto “Aulas en movimiento”. La propuesta se inspira en el modelo RTCi (Reinvent The Classroom), transformando el salón en un espacio flexible con tecnología integrada y mobiliario móvil que rompe la enseñanza frontal. La estrategia central son las estaciones de rotación, que consisten en dividir la clase en zonas de trabajo simultáneo donde los estudiantes rotan para abordar un mismo concepto desde distintas perspectivas (indagación, creación, presentación).

Por ejemplo, en una estación los estudiantes analizan situaciones mediante brainstorming en pizarras verticales; en otra, prototipan soluciones mediante representaciones teatrales. Así, cada estudiante experimenta y se apropia del conocimiento según su ritmo.

Para hacerlo realidad, la colaboración fue vital. Iniciamos con capacitaciones y un piloto en 8vo grado. Sin embargo, el camino presentó retos: la resistencia al cambio de algunos maestros y el temor a la indisciplina al ceder el control en ambientes disruptivos. Nosotras, Natalia y Leydi, junto a docentes pioneros, superamos esto mediante acompañamiento personalizado, demostrando que el movimiento con propósito no es desorden.

Un hito clave fue la jornada transversal «Héroes Peruanos». Diseñamos un día completo de rotación para toda la secundaria, involucrando incluso cultura física. Los estudiantes se movieron por el colegio con total autonomía. Las actividades combinaron lo físico y digital significativamente: en Matemática resolvían problemas para revelar la imagen de un héroe, mientras que en Inglés entrevistaban a «héroes» simulados mediante chatbots con Inteligencia Artificial. Fue fascinante leer los diálogos que sostuvieron con la tecnología.

Los resultados han sido transformadores. Los docentes atestiguaron la autonomía estudiantil cuando la actividad es relevante. Este éxito impulsó cambios estructurales: implementamos una segunda aula de innovación y un parque con espacios disruptivos para flexibilizar las sesiones, los cuales son usados con frecuencia. Aunque el proceso continúa con los docentes más rezagados, el progreso es innegable. Nuestra mirada a futuro integra metodologías como el modelo 5E, confirmando que la innovación es el camino para una educación que realmente conecta.