Este artículo presenta el proyecto El huerto como espacio de aprendizaje, desarrollado en un CEBA con estudiantes de los niveles avanzado presencial y semipresencial en Lima, como una estrategia pedagógica para fortalecer el pensamiento crítico, el respeto por el medio ambiente y la valoración de los saberes interculturales. A través de la transformación del biohuerto en un espacio de aprendizaje vivencial e interdisciplinario, la propuesta articula áreas como CTS, Comunicación, Arte y Cultura y DPCC, promoviendo aprendizajes significativos, la convivencia democrática y el compromiso con la identidad cultural.
A continuación, se presenta el desarrollo de esta experiencia educativa.
El huerto como espacio de aprendizaje y el desarrollo del pensamiento crítico en los estudiantes del primero de avanzado del nivel presencial y los grados del nivel semipresencial avanzado
El proyecto “El huerto como espacio de aprendizaje y el desarrollo del pensamiento crítico en los estudiantes del primero de avanzado del nivel presencial y los grados del nivel semipresencial avanzado” responde al problema “dificultades para el desarrollo del pensamiento crítico frente a situaciones vinculadas al medio ambiental y el respeto a saberes interculturales que se dan en las relaciones sociales entre estudiantes del CEBA” y se visualiza en el escaso respeto hacia las áreas verdes, la escasa tolerancia frente a personas de origen indígena. Esta situación afecta en el desarrollo de competencia: en CTS, “indagan mediante métodos científicos para construir sus conocimientos” sea en torno a saberes vinculados al medio ambiente o a la sociedad.

Asimismo, afecta a la competencia, en Arte y Cultura, “Crea proyectos desde los lenguajes artísticos”. Al existir problemas de convivencia, afecta el desarrollo de competencias en DPCC en cuanto a “Construye su identidad”, “Convive y participa democráticamente en la búsqueda del bien común” y “Gestiona responsablemente el espacio y el ambiente”. Igualmente, afecta a la competencia “Escribe diversos tipos de textos” del área de Comunicación. Ante esta realidad, el proyecto tuvo como propósito transformar el biohuerto en un espacio pedagógico integral, donde los estudiantes puedan aprender de manera vivencial y significativa encaminando los aprendizajes al desarrollo del pensamiento crítico.

No se trata solo de recuperar espacios verdes, sino de un entorno formativo que articule saberes científicos, humanísticos y comunicativos, permitiendo que los aprendizajes contextualizados a la vida cotidiana. Además, según Montes y Cuellar (2020) las estrategias relacionadas al entorno natural favorecen la motivación y el rendimiento académico en los jóvenes, esto mejora al integrar áreas curriculares para fomentar el pensamiento crítico y enriquecer la formación integral. Se sumó la presencia de dos cuyes que despertaron la curiosidad por indagar y se generó afección. Las personas claves fueron los docentes de DPCC (Eloy Matta) CTS (Ernesto Solis) y Comunicación y Arte y Cultura (Carlos Borda).


Además, el personal administrativo asumió el rol del cuidado y orientación a los estudiantes, además de aprender saludos quechua para fortalecer a estudiantes de habla indígena. Enfrentamos el reto de institucionalizar. Como resultados, los estudiantes recuperaron áreas verdes y lo transformaron en un espacio de saberes, donde diversas actividades como reconocimiento en fechas cívicas, visitas a los cuyes permitieron un cambio significativo. Además, los estudiantes producen textos diversos y producen canciones gracias al apoyo de la IA SUNO, QR. Las personas que hablan quechua lideran propuestas por el rescate de la cultura y en ese sentido, nuestro CEBA clasificó en el Tinkuy, etapa nacional. Ahora, ex-estudiantes retornan a la escuela y participan en actividades. En aprendizajes, se mejoró en más de un 30% durante el presente año en las áreas de Comunicación, CTS, Arte y Cultura y DPCC