Este artículo presenta la experiencia del proyecto Somos Patrimonio: Jesusianos en acción, una iniciativa educativa desarrollada en el contexto de la post pandemia que busca fortalecer la identidad cultural y el sentido de pertenencia de los estudiantes a través de la defensa y difusión del patrimonio cultural de su localidad en Arequipa.

A continuación, se presenta el desarrollo de esta experiencia educativa, desde su origen hasta sus principales aprendizajes y resultados.

Somos Patrimonio: Jesusianos en acción

De regreso a la normalidad, lo que nos dejó la post pandemia en nuestra labor, en medio de
estrictas medidas de higiene y seguridad, es que los docentes tuvimos que reinventar nuestra perspectiva
sobre la forma de enseñar, haciendo de la virtualidad un complemento indispensable en la formación de los
estudiantes, fue así que se presentó la ocasión de participar en la convocatoria de la Estrategia Defensores
del Patrimonio Cultural, 2021, del Ministerio de Cultura, propuesta que fue aprobada por la institución
educativa y permitió involucrar a los estudiantes con el patrimonio de su localidad. En poco tiempo, pasamos
de la oportunidad de defender nuestra cultura a la necesidad de fortalecer nuestra identidad cultural, el
proyecto, “Somos Patrimonio Jesusianos en acción», hizo evidente nuestro desconocimiento
patrimonial, nuestro frágil sentido de pertenencia, y nos permitió preguntarnos: ¿Qué nos hace sentir
cerreños, arequipeños y peruanos? ¿Valoramos realmente el lugar donde vivimos?, y teníamos aquí un
problema de identidad cultural. Arequipa es una tierra de migrantes e invasiones, que históricamente
albergo pueblos de diferentes zonas del sur del Perú, invisibilizando la diversidad cultural, y abriendo la
puerta a un problema nacional: la discriminación y el racismo.

Nuestra institución educativa está ubicada a pocos metros de la quebrada de Añashuayco, en el
distrito de Cerro Colorado, Cuna del Sillar, en el que laboran los portadores del patrimonio inmaterial que
decidimos defender, “los saberes, prácticas y conocimientos de extracción y labrado del sillar, en la ciudad
de Arequipa. En un primer momento la estrategia estuvo dirigida a estudiantes de cuarto y quinto de
secundaria, experiencia que nos dejó muchas expectativas y dificultades por resolver, vinculadas a la
formación y aprendizaje de los estudiantes, a la realización de las acciones, y a la sostenibilidad de nuestro
grupo.

Desde el año 2021 hasta la actualidad el grupo se ha venido reinventando, trabajando de manera
multidisciplinaria, pasamos de caminatas y recorridos por las canteras de Añashuayco, transmisiones en vivo,
entrevistas informales, jornadas de limpieza, a acciones más específicas como talleres virtuales y
presenciales, narrativas digitales patrimoniales (elaboración de historietas digitales, podcasts, videos
animados, mini – reportajes, stop motion, creación de libros pop up), entrevistas formales y estructuradas,
recorridos culturales, conversatorios con especialistas y autoridades, exposición fotográfica, proyectos de
investigación, todas ellas enmarcadas dentro de las acciones de difusión, por tratarse de un patrimonio
inmaterial. Las acciones programadas en la estrategia nos han permitido conectar a los estudiantes con su
entorno, con su cultura, identificando tres problemas latentes: las invasiones, la contaminación industrial y
urbana y la pérdida de la práctica y transmisión cultural, cortadores informales y sin equipos de seguridad.

En mi labor docente los retos han sido diversos y los resultados lentos, implementar acciones que
sensibilicen a los estudiantes con su cultura en el aprendizaje, práctica y transmisión para hacerla sostenible
no ha sido una tarea fácil. Después de varios años veo el trabajo realizado en la participación activa de los
estudiantes en diferentes organizaciones y voluntariados, en la elección de sus carreras profesionales y
sobre todo en la gratitud de sus rostros y palabras luego de cada experiencia compartida.