Este artículo presenta la experiencia del Laboratorio de Comunicación y Sociedad (LCS), una propuesta de innovación educativa dirigida a estudiantes de primero a cuarto año de secundaria en Lima, orientada a acercar las ciencias sociales al aula y fortalecer el pensamiento crítico a partir del vínculo con el contexto social.

A continuación, se presenta el desarrollo de esta experiencia educativa, desde su concepción hasta sus principales aprendizajes y resultados.

Laboratorio de Comunicación y Sociedad

El Laboratorio de Comunicación y Sociedad (LCS) es una propuesta de innovación educativa cuyo objetivo principal es acercar los conocimientos de disciplinas como la antropología, sociología, lingüística e historia a estudiantes de primero a cuarto año de secundaria de 12 a 16 años, con la finalidad de potenciar su pensamiento crítico y dotar de sentido su contexto social. Generalmente, en los colegios se presta poca atención a los hallazgos de las ciencias sociales, en contraste con la importancia que se reconoce en las ciencias exactas. Sin embargo, como docentes creemos que la escuela debe ser el primer espacio donde fomentar la investigación social. 

A pesar de reconocer este potencial transformador, fue complicado encontrar un espacio educativo que confiara en nuestra propuesta y garantizar la accesibilidad cognitiva de temas complejos. La primera dificultad la superamos gracias al apoyo del equipo directivo de la I.E.P. Divino Redentor. Además, la reducida cantidad de estudiantes y la estructura de una sola sección por grado facilitaron el desarrollo colaborativo del LCS. No obstante, el segundo obstáculo ha representado una lucha mayor, dada la falta de hábito lector, la complejidad temática y la desconexión de los y las estudiantes con su entorno social. Pero, el reto principal es generar en ellos el deseo profundo de conocer el mundo en el que viven para, finalmente, ser capaces de transformarlo.

Para lograrlo, el LCS se articuló sobre tres ejes: teoría social, caja de herramientas y lecturas guiadas. La premisa fundamental fue que el conocimiento debe construirse colaborativamente y no imponerse desde la posición docente. Para aplicar este principio, se ofreció a los estudiantes una lista de diecinueve temas para que escogieran por mayoría los cinco que más les interesaba abordar. Esta selección fue crucial, ya que a partir de ella sintetizamos los conceptos clave, diseñamos las cajas de herramientas y seleccionamos las lecturas durante los bimestres.

En el LCS venimos abordando temas como la corporalidad a través del boxeo, el estudio de creencias y símbolos con el chamanismo, la cartografía social y la relación con los espacios urbanos, y el análisis de la violencia en todos sus niveles. Para otorgar dinamismo a las clases e introducir técnicas prácticas de investigación, diseñamos cajas de herramientas que funcionaron como antesala a los propios proyectos de los estudiantes. De esta forma, los y las estudiantes se probaron guantes de boxeo, interpretaron elementos de una mesada ficticia, dibujaron mapas del colegio y de sus barrios, y realizaron un taller fotográfico sobre la violencia escolar.

Ahora mismo, el LCS ha trascendido la integración teórico-práctica, convirtiéndose en un espacio que motiva la investigación social. Actualmente, los y las estudiantes se encuentran registrando eventos en sus propios diarios de campo para sus proyectos. Inclusive, el impacto del LCS se hizo tangible cuando, tras reflexionar sobre la violencia en el Perú, tres alumnas de tercer año lograron ser ponentes en un coloquio universitario sobre derechos humanos. Por todo eso, albergamos la esperanza de que al culminar este proyecto hallamos formado a pequeños y pequeñas investigadoras sociales.