Este artículo presenta una experiencia educativa desarrollada en un contexto rural, para ser más específicos en Pozuzo, orientada a fortalecer el aprendizaje significativo mediante la integración del enfoque por competencias y el aprendizaje basado en la investigación (ABI). A partir de la práctica docente en el área de Ciencias Sociales, se reflexiona sobre los desafíos de enseñar a investigar en secundaria y el potencial de metodologías activas para convertir a los estudiantes en protagonistas de su propio aprendizaje y de la transformación de su comunidad.

A continuación, se presenta el desarrollo de esta experiencia educativa.

Aprender investigando en Tingo Mal Paso, una experiencia que integra competencias y demuestra que la investigación florece en la escuela rural

Aprender investigando en colegios rurales, una experiencia que integra el enfoque por competencias y el aprendizaje basado en la investigación.

Hace 2 años logré obtener una plaza docente en el área de Ciencias Sociales en la Institución Educativa de Tingo Mal Paso, ubicada en una zona rural tipo 1 del distrito de Pozuzo. Recuerdo que, durante el año lectivo, mis estudiantes me preguntaron qué proyecto presentaríamos en la feria de Eureka. Les respondí que primero debíamos identificar una problemática para trabajarla. Sin embargo, ellos me contestaron que mi labor era elaborar el proyecto mientras que ellos solo lo memorizaban y exponían, pues- según me dijeron- así siempre se había hecho. Aquello me hizo pensar que no se enseñaba a investigar o que la investigación no les era familiar pese a estar insertado en la misión y visión de la I.E y que tampoco conocían las competencias del área.

Esta situación afectó a mis estudiantes del nivel secundaria, quienes consideraban que investigar era un proceso exclusivo de la universidad y que las competencias del área correspondían solo al docente. Sus aprendizajes eran mecánicos y sin conexión con la realidad de Tingo Mal Paso limitando su curiosidad, análisis y capacidad para resolver problemas. Además la escasa participación en el aula reducía su autoestima y motivación, pues no se sentían parte activa del proceso educativo generando pasividad, desinterés  y dificultades en la convivencia escolar. 

A partir de ello el  proyecto busca integrar el enfoque por competencias con la metodología activa ABI, donde los estudiantes participan desde la planificación. De esta manera logran identificar problemáticas propias de su comunidad, seleccionando las competencias que permiten abordar el problema convirtiéndose así en protagonistas activos de sus aprendizajes desde el inicio.    

Uno de los mayores retos en la educación rural es revertir la enseñanza tradicional, lo que dificulta la articulación de la metodología  activa ABI con el enfoque por competencias. Otro reto es la escasa comprensión lectora de los estudiantes que ingresan al nivel secundario, lo cual limita su capacidad para analizar información, formular preguntas y comunicar sus ideas con claridad. 

Hoy, los estudiantes ya no esperan al profesor para saber qué hacer, sino para continuar investigando y recibir orientación ante las dudas que surgen durante el proceso. Convirtiéndose en protagonista de su propio aprendizaje y seleccionando las competencias a trabajar.

Además este proyecto está fortaleciendo la relación entre la Institución Educativa y la comunidad, ya que los pobladores participan respondiendo los instrumentos aplicados por los estudiantes. De esta ,manera, se empieza a valorar la investigación como una oportunidad de desarrollo local demostrando que la metodología activa ABI y el enfoque por competencias pueden integrarse exitosamente, siempre que el docente domine ambos permitiendo que los estudiantes aprendan con sentido, desarrollen habilidades investigativas, se familiaricen con las competencias del área y se reconozcan como agentes de cambio en su propio contexto rural.