Este artículo presenta el proyecto Willaway, una experiencia de innovación educativa desarrollada en la I.E. 1071 Alfonso Ugarte de Lima, que promueve la convivencia democrática, la lectura y el pensamiento crítico mediante el cuidado de áreas verdes y la participación familiar.

A continuación, se presenta el desarrollo de esta experiencia educativa.

Willaway, sembramos amistad, lectura y pensamiento crítico

El proyecto Willaway nació en la I.E. 1071 Alfonso Ugarte de San Isidro como una respuesta urgente a la necesidad de recuperar la convivencia democrática, fortalecer la lectura y cultivar el pensamiento crítico en sus estudiantes. Lo que comenzó como una simple semilla en una botella reciclada se transformó rápidamente en un poderoso símbolo de unión, afecto y sostenibilidad.

El diagnóstico inicial reveló dificultades en la convivencia y en el desarrollo del pensamiento crítico y la lectura. Este se afinó mediante una estrategia de «cartas», donde los estudiantes expresaron sus sentimientos y demandas sobre cómo eran tratados en casa y en la escuela. La reflexión docente categorizó estos pedidos en dos urgencias: juegos al aire libre y afecto. El riesgo era formar ciudadanos con conflictos relacionales y poco compromiso con el bien común, lo que llevó a la conclusión de que era necesario transformar las relaciones y el aprendizaje.

El proyecto se estructuró en varias estrategias clave:

  1. Recuperación de Áreas Verdes: Los estudiantes acordaron regar las plantas democráticamente dos veces por semana, utilizando agua reciclada de sus hogares. Este simple acto revivió el espacio, transformándolo en un lugar permanente para juegos en familia, lectura al aire libre, yoga y compartir alimentos saludables, siempre con la responsabilidad de la limpieza al finalizar.
  2. Organización de Juegos Familiares: Cada familia propuso y decidió su propio juego, incluyendo acuerdos y responsabilidades. Esta práctica fortaleció la integración positiva y el cumplimiento de acuerdos, con familias y estudiantes expresando gran satisfacción y alegría, elaborando álbumes de juegos para replicar en casa y movilizando la convivencia más allá del aula.
  3. Producción de Videos de Talentos Familiares: Padres e hijos trabajaron juntos para mostrar habilidades como cocinar o pintar. Este proceso implicó acuerdos familiares, responsabilidad en el uso de recursos y reflexión, reforzando la interacción positiva y el sentido de comunidad.
  4. Lectura y Pensamiento Crítico en Áreas Verdes: Los estudiantes exploraron los ecosistemas recuperados, eligieron temas de interés y leyeron textos relevantes. Luego, mediante preguntas basadas en los estándares del aprendizaje, desarrollaron el pensamiento crítico. Las respuestas se convirtieron en organizadores gráficos, que luego transformaron en rimas y finalmente en canciones de su preferencia.

Los resultados han sido significativos: estudiantes más comprometidos con acuerdos, un gusto creciente por la lectura al aire libre y un pensamiento crítico activo. Las docentes han mejorado su desempeño y la comunidad ha sido sensibilizada, entendiendo que el cuidado de una planta es una forma de cuidar la vida. El proyecto sella su ciclo anual entregando una planta simbólica a los ex-alumnos y a los quintos de secundaria, asegurando que el mensaje del bien común se extienda del aula a la sociedad.

El reto es la sostenibilidad, pero el aprendizaje es profundo: la educación puede transformar espacios y futuros, y el legado de Willaway, sembrando comunidad y esperanza, ya viaja de mano en mano.