Por iniciativa de la Municipalidad de Chiclayo y con el apoyo de la Junta Departamental de La Libertad, se solicitó la creación de un plantel educativo en la ciudad. La resolución legislativa fue emitida el 22 de diciembre de 1832 en la villa de Chiclayo, y se estableció que su financiamiento provendría de las rentas de los conventos suprimidos de Saña. Esta resolución fue ratificada por el presidente Agustín Gamarra el 17 de enero de 1833. En diciembre de 1849, el colegio recibió un presupuesto estatal que permitió establecer dos cátedras.

Sin embargo, para 1859, el colegio aún no había comenzado sus actividades. Fue durante el gobierno de Ramón Castilla que se destinó un presupuesto adicional para adquirir implementos necesarios para los estudiantes y establecer cátedras de matemáticas, geografía, filosofía e historia, así como de latín, gramática castellana y religión. En enero de 1863 se asignaron fondos para la refacción del primer claustro en lo que fue el convento de San Francisco, además de financiar cátedras de inglés y francés. Así, los primeros 20 alumnos del colegio comenzaron sus estudios.

Durante el levantamiento liderado en Chiclayo por el coronel José Balta en 1867, el colegio fue utilizado como cuartel y hospital para los heridos, lo que dejó la infraestructura gravemente dañada; la puerta fue incendiada y las ventanas destruidas. A finales de 1874, el colegio fue clausurado para ser convertido en una escuela normal y de oficios, un proyecto que finalmente no se concretó. Sin embargo, el presidente Manuel Pardo lo reabrió en 1876 y asignó su dirección al alemán Carlos Gunter.

La participación del Perú en la Guerra del Pacífico, obligó al colegio a cerrar nuevamente por ocho años, comenzando en 1880 con la llegada del general chileno Lynch a Chiclayo. En 1882, la ocupación de la ciudad agravó la situación y el plantel volvió a ser utilizado como cuartel, quedando severamente afectado. No obstante, en 1888, el prefecto del departamento, José Antonio Alarco, junto con los doctores Francisco E. Tagle, José Rivadeneira y Claudio Ortigas, impulsaron la reconstrucción del colegio, que reabrió bajo la dirección del Dr. Tagle.

Durante la guerra civil de 1894, el colegio cerró temporalmente. Para el inicio del siglo XX, contaba con 53 alumnos. Durante el conflicto con Ecuador en 1910, el plantel ya tenía 145 estudiantes, algunos de los cuales participaron en el enfrentamiento. En 1923, se matricularon por primera vez ocho niñas en primero y segundo de secundaria.

Para esa época, la infraestructura del colegio, ubicada en el antiguo Convento San Francisco, requería mejoras significativas. Gracias a una importante donación de la señora Victoria viuda de Dall’Orso, se inició la construcción de un nuevo local. La primera piedra fue colocada el 10 de abril de 1935, en una ceremonia que contó con la presencia del presidente Óscar R. Benavides. La construcción, que se realizó en un área de 254,893 metros cuadrados, duró cinco años y fue inaugurada el 13 de diciembre de 1944, con la asistencia del presidente Manuel Prado. Para entonces, la institución ya contaba con más de 1000 estudiantes.

Hoy en día, la Institución Educativa Emblemática San José de Chiclayo se erige como el colegio más grande del Perú, ocupando un área de 25 hectáreas. Cuenta con seis pabellones, más de 80 aulas, patios recreativos amplios, una biblioteca, sala de banda, auditorio, salas de cómputo, áreas deportivas, coliseo y una piscina. A lo largo de su historia, la Institución Educativa San José de Chiclayo ha demostrado ser un bastión de la educación en el norte del país. Desde sus inicios, hasta convertirse en la institución educativa más grande del Perú, el colegio ha atravesado numerosos desafíos, incluidas guerras y crisis políticas. Sin embargo, ha destacado por su capacidad de adaptación y su compromiso con la educación  de los chiclayanos.

Sitio Web

https://www.gloriososanjose.com

Fuentes